lunes, 8 de junio de 2015
DE VUELTA AL BARRIO
Después de unos cuantos años, y con algo de experiencia para contar, he vuelto a las andadas, por lo que les informo que amenazo con quedarme. Después de todo, lo peor que puede pasar es que me quede sin ideas en el alma. De ser el caso, pediré a la Diosa de la Inspiración que me envíe algunas, para así nunca carecer de repertorio. Hasta pronto...
sábado, 24 de agosto de 2013
DECISIONES QUE DUELEN
Hoy por la mañana, me hice presente al trabajo a la hora de siempre. Ingresé como de costumbre, saludando a todos, y marcando mi entrada en el reloj. Ya en mi oficina, tomé asiento en el incómodo sillón giratorio que poseo, y empecé a revisar el sinfín de documentos que llegan para su trámite: "Es la Administración Pública".
En la Oficina de Administración, normalmente transitan un sinnúmero de personas y documentos, esperando pronta solución a sus problemas (Cuando ni siquiera sé resolver los míos). Es difícil, en el cargo que poseo, tener un día tranquilo, sin exaltaciones ni enfrentamientos, ya que las personas somos complicadas de nacimiento.
Llegó a mi oficina el vigilante de turno, quien me dijo que aún no llegaba su reemplazo, motivo por el cual me molesté mucho, ya que la persona de la que estamos hablando (el reemplazo), tiempo atrás, se presentó al trabajo en completo estado de ebriedad, tratando de explicar entre risas y sollozos, su situación. Le dimos una última oportunidad. Con este acontecimiento, malgastó esa última chance.
En el acto, fui donde el jefe de personal, le manifesté la situación y le pedí que designe a una persona en vigilancia. Lo hizo de inmediato. Minutos después, apareció el aludido, señalando que por motivos de viaje no pudo llegar a tiempo, y que su celular no tenia línea. Le dije que su actitud reflejaba una irresponsabilidad infantil, y que dicha excusa, no iba a salvar su situación. Le pedí que espere un momento. Me dirigí a la Oficina del Director Regional, y le conté los hechos. Al final me dijo que apoyaba mi decisión.
Me dirigí a mi oficina e hice llamar al susodicho. Éste se presentó casi al instante, se sentó enfrente de mí, y escuchó silencioso todo lo que tenia que decirle. Cuando terminé, solo atinó a llorar. Una sensación de culpa recorría mis venas, y me sentía el ser mas despreciable de la tierra. Él, cubría su rostro con sus manos, y no dejaba de llorar. Yo, destrozado por dentro, y absorto ante su reacción, trataba de calmarlo diciéndole que la decisión tomada es por su bien, que esto le va a servir para madurar y ser más responsable, y que de seguro va a conseguir un trabajo mejor. Como su llanto no cesaba, estuve a punto de declinar en mi decisión, pero pensé que eso me iba a restar el respeto de los demás, entonces me mantuve en silencio, esperando sus palabras. Cuando se calmó, se secó las lágrimas, se puso de pie, me dio la mano, me dijo gracias por todo, y se retiró.
El resto del día no podía estar tranquilo, tal ves por que me sentía el hombre más injusto, tal ves porque esta persona es la primera en mi vida a quien me tocó despedir, o simplemente porque no quería estar bien. Son decisiones que duelen, pero que alguien las tiene que tomar, a pesar de todo.
domingo, 27 de noviembre de 2011
DECISIONES
En el mundo terrenal, todos tenemos que tomar decisiones. Algunas de ellas pueden ser postergadas, por el factor tiempo, o simplemente porque no queremos enfrentar las consecuencias que acarrean, y que nos hacen responsables de nuestra propia vida. El campo del amor no es la excepción. Cuando empezamos una relación, todo es color de rosa: Sus gestos, palabras y manías nos parecen salidos de una película romántica, donde ambos son los protagonistas, y la historia de amor es fiel copia de una novela de Shakespiere.
Ambos pasean por las calles, tomados de la mano y embelesados por el éxtasis enloquecedor que produce el enamoramiento: ese no se que y no se como, que nos hace flotar, nos lleva hasta el limbo, nos pinta de colores el cielo y convierte en margaritas las piedras. Todos lo hemos vivido, y hemos sentido en grande sus efectos físicos y emocionales. Las decisiones, producto de ello, son muchas veces postergadas, o incluso anticipadas, dependiendo de las circunstancias que rodean la relación.
¿A que decisiones me refiero? Aquellas que son consecuencia del normal devenir de la relación. Mientras continue el adormecedor efecto del enamoramiento, todo nos parece hermoso, romántico, y hasta impactante; pero, cuando ambos, o uno de ellos empiese a mostrarse tal y como es, sin máscaras ni hipocresías, los problemas se avecinan.
Ambos pasean por las calles, tomados de la mano y embelesados por el éxtasis enloquecedor que produce el enamoramiento: ese no se que y no se como, que nos hace flotar, nos lleva hasta el limbo, nos pinta de colores el cielo y convierte en margaritas las piedras. Todos lo hemos vivido, y hemos sentido en grande sus efectos físicos y emocionales. Las decisiones, producto de ello, son muchas veces postergadas, o incluso anticipadas, dependiendo de las circunstancias que rodean la relación.
¿A que decisiones me refiero? Aquellas que son consecuencia del normal devenir de la relación. Mientras continue el adormecedor efecto del enamoramiento, todo nos parece hermoso, romántico, y hasta impactante; pero, cuando ambos, o uno de ellos empiese a mostrarse tal y como es, sin máscaras ni hipocresías, los problemas se avecinan.
miércoles, 18 de julio de 2007
NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA
Después de un día bastante complicado en la universidad, a causa de los sucesivos exámenes de los que fui víctima, lo único que quería hacer era ir a mi dulce hogar para tomar una pequeñísima siesta de 6 horas como mínimo (¡Y esto es!). En el camino de salida me encontré con mi amigo de barrio Efraín, quien también estudiaba contabilidad conmigo.
- Hermano- le dije- si no salgo de aquí en menos de lo que canta un gallo, perderé la poca lucidez que tengo, y empezaré a cantar como un gallo- Él me dijo que le pasaba lo mismo.
Salimos por la puerta principal en medio de un mundanal de estudiantes que, al parecer, compartía nuestros anhelos. Los empellones y manotazos no se hicieron esperar (Era tierra de nadie). Cuando por fin vimos la calle, divisamos un vehículo de transporte público, por desgracia casi lleno. Obvio que no importaba, ya que el objetivo era llegar a casa cuanto antes.
Al momento de subir al microbús, se desató otra barahúnda, aún más salvaje que la anterior, luego de la cual solo los mas avezados pudimos ingresar. Mi amigo y yo estábamos de pie en la parte central. Yo me encontraba atascado entre el sobaco sudoroso y mal oliente de un hombre pasado en kilos; y otro señor, de mala cara, alto, robusto, y algo mortificado por los empujones…como todos los demás.
El micro empezó a andar, no sin antes pasarse una luz roja y asustar a un grupo de estudiantes que cruzaba la pista. -¿Qué…tu abuela te enseño a manejar? ¡Imbecillllll!- le gritaron al chofer quien inmutable les enseñó el dedo medio de la mano derecha. Luego de la confusión, me di cuenta de que había perdido a mi amigo entre la multitud. Para mi suerte, mi primo Carlos y su esposa estaban sentados cerca de mí (¡Que alivio!) y empezamos a conversar.
Yo solo contaba los minutos para llegar a casa, echarme en la cama y entregarme al sueño que mi cuerpo tanto ansiaba. Los codazos y sobresaltos ya no me afectaban, porque me encontraba casi anestesiado por el cansancio. Y de pronto…sucedió.
Una mano insolente empezó a violentar mi pie izquierdo con una furia incontenible, como si me lo hubiera querido amputar. Yo, anonadado, quise ver quien era el desdichado autor de tal suceso, y cual poseído, giré mi rostro en 180 grados. Abajo, se encontraba un hombre arrodillado, pelado, velludo y mal vestido.
- ¿Qué te pasa?- le dije, y me respondió- ¡Disculpa choche, es que se me perdió un sol debajo de tu zapato!- Entonces jalé lo que quedaba de mi pie, y el condenado no me lo soltó. Enfurecido ya, apelé a toda mi fuerza futbolística, liberando mi zurda poderosa de sus manos. Pero por la bendita inercia, le di un rodillazo a otro hombre que se encontraba a mi costado.
- ¡Disculpe usted señor, fue sin querer!- le dije enrojecido por la vergüenza, y menos mal que me creyó, porque de lo contrario, posiblemente no hubiera podido contarles lo que les estoy contando.
Un poco más calmado, y menos abochornado, me dispuse a comentar lo sucedido con mi primo, quien no podía entender el por qué de los hechos.- Yo menos- le dije, al fin y al cabo, ya nada peor podía pasarme… ¡Quería a mi mami!
De pronto, una mano tocó mi hombro derecho. Yo reaccioné petrificado.- ¡Dios mío! ¿Y ahora que?- Pero, al ver quien era, pude entender el significado de la belleza, pude ver que las cosas pasan por algo, y que no todo estaba perdido. Era ella, linda, de hermosos labios, y tierna mirada. Por unos segundos quedé estupefacto sin poder decir una palabra. No la conocía, pero, la sentía más mía que nunca.
- ¡Disculpa!- me dijo en voz baja- Te acaban de robar el celular- Yo no podía creerlo, pero cuando busqué en mi bolsillo, efectivamente, no se encontraba. Entonces la miré sorprendido, sin saber que hacer. Ella señaló al autor del robo, quien se encontraba en camino a la salida. Yo, en un arranque de furia, y a empujones me dirigí a la puerta, y la cerré de golpe, no sin antes explicarle al cobrador los hechos.
El vehículo se detuvo, y dije en voz alta a todos los pasajeros- ¡Disculpen las molestias pero, me acaban de robar el celular!- Para mi sorpresa, la gente reaccionó a mi favor, gritando en coro y en Do mayor:- ¡Devuélvanle el celular! ¡Devuélvanle el celular!- En esos instantes amé aún más al Perú, y sobre todo a su gente, a su linda gente.
Ella, más bella que nunca, lo volvió a señalar. En el acto, fui hacia él, le miré a los ojos y le dije: -¡O me devuelves el celular!… ¡O me devuelves el celular!- Mi primo, (de 1.85 metros de altura), lo cogió del cuello amenazándolo con el puño derecho. El malhechor solo atinó a decir:- ¡Ya no lo tengo! ¡Juro que ya no lo tengo!- La gente estaba enardecida, a tal punto que, ¡Iban a linchar al criminal!
- ¡Quien lo tiene!- le pregunté molesto, y antes de que me responda, apareció en escena mi amigo Efraín, quien dijo:- ¡Beto, tu celular está en el piso!- De pronto, todas las miradas se dirigieron hacia el lugar señalado y, allí estaba, cerca de los pies de una señora, quien en un descuido, se levantó, y salió apresurada con dos hombres: El ladrón, y por si fuera poco, el que en un inicio me había secuestrado el pie izquierdo.
Fue entonces cuando entendí todo el teatro que estos señores habían tramado.- ¡Vaya que son ingeniosos!- Pensé- ¡Esto no se me hubiera ocurrido!...Mientras uno me distrajo la atención, el otro me sustrajo el celular, y la otra lo guardó.
Luego de lo sucedido, escuché a alguien decir:-¡Tanto por ese huaco! ¡Mejor te lo hubieran robado!- La gente se empezó a reír, y yo, tomándolo por el lado amable, dije en tono de broma:- Es que… ¡Mi mamá me lo compró!
Todos estos hechos hubieran sido dignos de olvidar, de no ser porque, en aquella ocasión, conocí a quien es el amor de mi vida: La chica linda, de hermosos labios y tierna mirada; es decir…en coro, y en Do mayor… ¡Mi Enamorada!
De todo esto pude aprender algo muy importante: ¡No hay mal que por bien no venga!
Saludos cordiales.
De su servidor: Luis Alberto Cueva Ocampo
E-mail: albertcueva@hotmail.com
miércoles, 27 de junio de 2007
Un poco sobre el hombre y su complejidad
Allá van los soldados desconocidos que el destino ha designado como carne de cañón, a defender lugares ajenos y lejanos a su tierra natal pero con objetivos comunes: cuidar la soberanía nacional y de paso, sobrevivir.
Frugalidad de la vida el tener que arriesgar el propio pellejo para asegurar el que será el futuro de los que mas aman. ¿Es acaso esta historia una mas de tantas que contar? Por supuesto que no, y es que la vida es un escollo para unos, y una fortuna para otros.
Si la patria representa tanto para todos: ¿Cuantos de nosotros estamos dispuestos a dar la vida por ella? La respuesta es: Muy pocos. Entonces concluimos: Patria es “amar lo nuestro” mas no “amar lo ajeno”. Sin embargo algunos son obligados a “amar lo ajeno”, enviados a esos lugares donde la muerte asecha en cada esquina, donde las balas y bombas destruyen a diestra y siniestra sin discernir pecadores o virtuosos, entonces: ¿De que son culpables estos hijos de Dios? La respuesta es simple: Del sistema. Ese conjunto de normas y reglas que el hombre ha inventado para el hombre pero que arremeten en contra de él, la ley del más fuerte o acaso del que más tiene. Las víctimas son por supuesto los que menos tienen y que en nombre de otros mueren.
Cientos de hombres son enviados a defender tierras que ni en sus sueños podrán disfrutar, en nombre de la soberanía nacional que sus superiores tanto profesan y ¿a cambio de que? Migajas y promesas sin sentido, bagatelas y desperdicios que no sirven de nada en esta vida de perros y gatos en que vivimos. Pertenecemos a la raza humana pero somos tan conflictivos que de animales irracionales tenemos mucho, y es que a veces hay mucho que aprender de los animales incapaces de cometer las barbaridades que solo nosotros cometemos. Si Dios estuviera un poco más sintonizado con nosotros nos hubiera ya fulminado, como lo hizo con Sodoma y Gomorra en épocas en que la violencia era la misma, pero sin armas de destrucción masiva ni la tecnología que ahora el hombre utiliza para autodestruirse.
¿De que sirve tanta inteligencia?, ¿para que tantos descubrimientos?, si a la par somos la causa del peor de los males que ha tenido el hombre, por el que cederá su trono y omnipotencia, su fuerza y sabiduría, todas cubiertas casi imperceptiblemente por el manto de la estupidez, más el deseo exagerado de conseguir lo ilimitado sin importar los medios. El peor mal del hombre es pues el hombre mismo, traicionado por su propia naturaleza, cruel debilidad que los Dioses nos han impuesto a cambio de tanta belleza (El mundo que nos rodea).
Esa ambición que tanto mal nos hace, es y será nuestra peor perdición, esa maldición que esta escrita en los libros de la historia universal cuyos argumentos expresan la total decadencia de la sociedad abrumada de tanta hipocresía y devastada por la inmoralidad, son todos estos anti valores hijos predilectos del hombre y su complejidad.
Ahora bien, tenemos también cosas buenas que contar, por supuesto que sí. Y es que el hombre también ama de verdad, con una pasión que sobrepasa las fronteras de la lógica y la razón, un amor que es capaz de curar lo incurable, de vencer el odio con el perdón, de acabar con las guerras y a veces causarlas, pero al fin, somos una combinación imperfecta pero perfectible, digna de mejorar en todo sentido, y si tenemos alguna virtud, esa es la perseverancia. Voluntad a prueba de balas que nos lleva a hacer las cosas más increíbles e inimaginables, nunca antes vistas. Somos pues pioneros hasta el hartazgo y maestros en superación, líderes en la perfección e incansables buscadores de la verdad, que aunque nos duela, nos hace más fuertes, más humanos, al fin más hombres.
El hombre es la causa de sus consecuencias, el motivo de sus hechos y la razón de sus circunstancias, el cielo y la tierra se rinden ante sus deseos y conquistas los cuales sobrepasan sus límites hasta llegar a lugares que ni la imaginación puede. Es por eso que el futuro depende de él tanto como el pasado es la causa de él, somos pues los buscadores de lo que los filósofos dirían: “La gran verdad”, ese algo que tanto deseamos y que a veces tanto mal nos hace.
Pero al fin y al cavo que sería de la vida si todo fuera como lo planeamos: aburrida, insípida, sin color ni textura. No valdría la pena vivirla porque nos quedaríamos dormidos durante la escena, y como en ella no hay cortes comerciales estaríamos condenados a una eterna modorra, y eso, no es vida.
El hombre es simplemente complejo, no sabe lo que quiere pero igual lo quiere, no sabe lo que busca pero es capaz de levantar hasta la última piedra para encontrar ese no se que, lo buscará no se donde, y seguirá así hasta no se cuando.
Sigamos pues buscando lo que como hombres deseamos, sin dejar de lado el amor al prójimo, porque cuanto más amamos, más somos amados, y es eso, creo yo, en esencia, lo que nos convierte en seres humanos, lo que nos da esperanza para el futuro y sobre todo nos hace dignos de vivir la vida.
lunes, 28 de mayo de 2007
Lo que alguna vez fue

Plegarias a un amor que ya no está
Lamento haber sido tan indiferente contigo cuando más necesitabas de mí. Lamento hacerte sufrir y mostrarme tan frío, tan distante, guardándome aquel abrazo, aquella caricia, aquellas palabras de aliento que este maldito orgullo me impidió expresar.
Lamento que te fueras así, tan enojada y dolida, porque no te supe comprender cuando debí hacerlo. No eres perfecta, lo sé, pero eres mejor que yo en muchos aspectos, además de bella, tienes todo lo que un hombre desea de una mujer, y más todavía, mucho más.
Lamento decepcionarte con mis estúpidas manías. A veces soy tonto, y otras veces también, sobre todo cuando digo cosas que te hieren el corazón, después de todo lo que te tocó vivir, solo un reverendo imbécil hace lo que yo hice…perdón.
Lamento no darte el tiempo suficiente para estar contigo. El trabajo y la rutina me están matando. Si pudiera cambiaría todo para verte, escucharte, quererte. Porque cada segundo del día pienso solamente en ti, pero con eso no basta, lo se, me haces mucha falta.
Es una agonía no saber de ti, y me asusta la idea de no volverte a ver. Estoy muriendo poco a poco por dentro, y tú tan lejos. No se que hacer, te extraño tanto, y te quiero con mayor intensidad, como nunca lo he hecho en mi vida.
Siento una opresión en el pecho, que me duele demasiado, y ya no puedo más. Tengo que verte, estar pendiente de lo que haces, lo que piensas, lo que dices. El no saberlo me aterra. Disculpa si parezco un tonto, pero este tonto depende mucho de ti. Estoy en tus manos, y tú en mi corazón.
Hasta me parece sentir vibrar mi celular, que me estás llamando; pero se me parte el alma cuando veo que solo es mi perversa imaginación la que juega conmigo, a veces es muy cruel, porque en ella te veo llorando, y yo aquí sin poder hacer más nada que desesperarme.
Erika, te quiero mucho, y no puedo evitarlo. Te lo he dicho tantas veces, y te lo seguiré diciendo hasta que se me apague la vos, o te canses de mí. Me da pánico de solo pensarlo. ¿Recuerdas cuando me preguntaste si es posible que te llegue a amar? Ahora que estás tan lejos lo tengo claro: “Es imposible amar como yo te estoy amando”.
Erika, has cambiado mi vida completamente, y te doy las gracias. Se que no volveremos a estar juntos, mas donde quiera que estés te pido sólo una cosa: ¡Por favor, sé feliz!
Ah!, y una cosa más: “Feliz día de San Valentín”
Atte: Luis Cueva O.
lunes, 30 de abril de 2007
¿Que quieres de la vida?
¿Cual es tu pasión?
Cuantas veces hemos escuchado a la gran mayoría de personas decir: ¡No sueñes! ¡Soñar es de tontos! ¡Pon los pies sobre la tierra y has lo que debes! Nos increpan todo esto para, según ellos, quitarnos la venda de los ojos y de paso: “Hacernos madurar”.
Por ejemplo: Terminas el colegio y es menester tuyo escoger la carrera profesional que vas a estudiar. ¡Que dilema! Porque no cuentas con los elementos suficientes para elegir; sin embargo, te dan opciones de las cuales solo una es la ideal. ¿Y que hacer? Si eres solo un adolescente, un párvulo inocente que está a punto de llorar. Todos los ojos se fijan en ti, ya que de tu decisión depende tu futuro, el de tu familia y, por si fuera poco, el de tu nación ¡Válgame Dios!
El promedio de tus notas muchas veces determina la carrera a seguir. Si fuiste excelente, estudiarás medicina; si fuiste muy bueno, estudiarás ingeniería; si fuiste bueno, estudiarás…; y si fuiste malo, ¡Ya para que!
También se toma en cuenta tu inclinación hacia determinada materia. Las ciencias o las letras, dos ramas distintas en las que se suele dividir arbitrariamente tu vocación. Todo el potencial humano que posees es cercenado por estas dos sendas a seguir. “Es como elegir entre el bien y el mal, sin tener idea de cual es cual”.
Los jóvenes, en consecuencia, se sienten confundidos, asustados y limitados en su proceder. Yo me pregunto ahora: ¿Qué hubiera pasado si Pelé (El Rey del fútbol), quien nació en la pobreza (donde para olvidar el hambre que sentía, jugaba con el balón día y noche); hubiera nacido en cuna de oro, con padres adinerados y dispuestos a invertir una fortuna en su formación profesional? ¿Se imaginan a Pelé estudiando medicina? ¡El doctor mais grande do mundo!... Como sea, sin duda alguna, la historia del fútbol mundial sería totalmente distinta.
Por eso amigos y amigas, si quieren alcanzar sus sueños es fundamental saber cuales son, ¿Y como saberlo? Pues bien, todo ser humano, sin límite de edad, tiene una vocación o talento que lo diferencia de los demás, ese algo que lo apasiona al máximo cuando lo practica, y lo lleva a la plenitud de la vida, a la cumbre de lo inimaginable, donde solo llegan los valientes que siguen los designios del corazón. ¿Sintieron ese algo alguna vez? Si es así, ¡Luchen por ello sin dar marcha atrás! ¡No se arrepentirán!, y si aún no lo sienten, busquen entonces con perseverancia ese talento, esa pasión, ese fuego en su interior, donde la mecha se encuentra latente, esperando ser prendida por ustedes.
Por último, cuando lo sientan, tengan el coraje suficiente para defender sus sueños contra todo y contra todos, ya que habrán muchos detractores tras ustedes (tirándoles barro); tengan la férrea voluntad de llevarlos a cabo hasta el final y más allá si es necesario, ya que obstáculos no faltarán (lo que hace la vida tan interesante); mas cuando lleguen a la cima, sean agradecidos y ejerzan esa noble humildad (valor inapreciable) que les permitirá querer y ser queridos por los demás, y después… ¡A volar, que nadie nos detendrá!
A continuación un poema escrito por sus servidor, de todo corazón para ustedes.
El Yo Triunfador
Si sientes que caes al abismo
y crees no poder salir,
escucha la voz del optimismo
y encuentra tu razón para vivir.
Despierta ya del sueño tan profundo
y vive con pasión por tus deseos,
quiere cual filántropo al mundo
y ama cual poeta a sus versos.
No cedas ante el reto de la vida,
levanta la mirada hacia tus metas,
resiste con honor y valentía,
y alcanza sin dudarlo las estrellas.
Llora si es preciso y descuida,
siempre encontrarás un consuelo,
sabes que después de la lluvia,
suelen despejarse los cielos.
Guarda la esperanza que tengas,
cuando la verdad se anteponga,
que si todavía no llegas,
luego ya verás que lo logras.
Cuantas veces hemos escuchado a la gran mayoría de personas decir: ¡No sueñes! ¡Soñar es de tontos! ¡Pon los pies sobre la tierra y has lo que debes! Nos increpan todo esto para, según ellos, quitarnos la venda de los ojos y de paso: “Hacernos madurar”.
Por ejemplo: Terminas el colegio y es menester tuyo escoger la carrera profesional que vas a estudiar. ¡Que dilema! Porque no cuentas con los elementos suficientes para elegir; sin embargo, te dan opciones de las cuales solo una es la ideal. ¿Y que hacer? Si eres solo un adolescente, un párvulo inocente que está a punto de llorar. Todos los ojos se fijan en ti, ya que de tu decisión depende tu futuro, el de tu familia y, por si fuera poco, el de tu nación ¡Válgame Dios!
El promedio de tus notas muchas veces determina la carrera a seguir. Si fuiste excelente, estudiarás medicina; si fuiste muy bueno, estudiarás ingeniería; si fuiste bueno, estudiarás…; y si fuiste malo, ¡Ya para que!
También se toma en cuenta tu inclinación hacia determinada materia. Las ciencias o las letras, dos ramas distintas en las que se suele dividir arbitrariamente tu vocación. Todo el potencial humano que posees es cercenado por estas dos sendas a seguir. “Es como elegir entre el bien y el mal, sin tener idea de cual es cual”.
Los jóvenes, en consecuencia, se sienten confundidos, asustados y limitados en su proceder. Yo me pregunto ahora: ¿Qué hubiera pasado si Pelé (El Rey del fútbol), quien nació en la pobreza (donde para olvidar el hambre que sentía, jugaba con el balón día y noche); hubiera nacido en cuna de oro, con padres adinerados y dispuestos a invertir una fortuna en su formación profesional? ¿Se imaginan a Pelé estudiando medicina? ¡El doctor mais grande do mundo!... Como sea, sin duda alguna, la historia del fútbol mundial sería totalmente distinta.
Por eso amigos y amigas, si quieren alcanzar sus sueños es fundamental saber cuales son, ¿Y como saberlo? Pues bien, todo ser humano, sin límite de edad, tiene una vocación o talento que lo diferencia de los demás, ese algo que lo apasiona al máximo cuando lo practica, y lo lleva a la plenitud de la vida, a la cumbre de lo inimaginable, donde solo llegan los valientes que siguen los designios del corazón. ¿Sintieron ese algo alguna vez? Si es así, ¡Luchen por ello sin dar marcha atrás! ¡No se arrepentirán!, y si aún no lo sienten, busquen entonces con perseverancia ese talento, esa pasión, ese fuego en su interior, donde la mecha se encuentra latente, esperando ser prendida por ustedes.
Por último, cuando lo sientan, tengan el coraje suficiente para defender sus sueños contra todo y contra todos, ya que habrán muchos detractores tras ustedes (tirándoles barro); tengan la férrea voluntad de llevarlos a cabo hasta el final y más allá si es necesario, ya que obstáculos no faltarán (lo que hace la vida tan interesante); mas cuando lleguen a la cima, sean agradecidos y ejerzan esa noble humildad (valor inapreciable) que les permitirá querer y ser queridos por los demás, y después… ¡A volar, que nadie nos detendrá!
A continuación un poema escrito por sus servidor, de todo corazón para ustedes.
El Yo Triunfador
Si sientes que caes al abismo
y crees no poder salir,
escucha la voz del optimismo
y encuentra tu razón para vivir.
Despierta ya del sueño tan profundo
y vive con pasión por tus deseos,
quiere cual filántropo al mundo
y ama cual poeta a sus versos.
No cedas ante el reto de la vida,
levanta la mirada hacia tus metas,
resiste con honor y valentía,
y alcanza sin dudarlo las estrellas.
Llora si es preciso y descuida,
siempre encontrarás un consuelo,
sabes que después de la lluvia,
suelen despejarse los cielos.
Guarda la esperanza que tengas,
cuando la verdad se anteponga,
que si todavía no llegas,
luego ya verás que lo logras.
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