miércoles, 18 de julio de 2007

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA


Después de un día bastante complicado en la universidad, a causa de los sucesivos exámenes de los que fui víctima, lo único que quería hacer era ir a mi dulce hogar para tomar una pequeñísima siesta de 6 horas como mínimo (¡Y esto es!). En el camino de salida me encontré con mi amigo de barrio Efraín, quien también estudiaba contabilidad conmigo.
- Hermano- le dije- si no salgo de aquí en menos de lo que canta un gallo, perderé la poca lucidez que tengo, y empezaré a cantar como un gallo- Él me dijo que le pasaba lo mismo.
Salimos por la puerta principal en medio de un mundanal de estudiantes que, al parecer, compartía nuestros anhelos. Los empellones y manotazos no se hicieron esperar (Era tierra de nadie). Cuando por fin vimos la calle, divisamos un vehículo de transporte público, por desgracia casi lleno. Obvio que no importaba, ya que el objetivo era llegar a casa cuanto antes.
Al momento de subir al microbús, se desató otra barahúnda, aún más salvaje que la anterior, luego de la cual solo los mas avezados pudimos ingresar. Mi amigo y yo estábamos de pie en la parte central. Yo me encontraba atascado entre el sobaco sudoroso y mal oliente de un hombre pasado en kilos; y otro señor, de mala cara, alto, robusto, y algo mortificado por los empujones…como todos los demás.
El micro empezó a andar, no sin antes pasarse una luz roja y asustar a un grupo de estudiantes que cruzaba la pista. -¿Qué…tu abuela te enseño a manejar? ¡Imbecillllll!- le gritaron al chofer quien inmutable les enseñó el dedo medio de la mano derecha. Luego de la confusión, me di cuenta de que había perdido a mi amigo entre la multitud. Para mi suerte, mi primo Carlos y su esposa estaban sentados cerca de mí (¡Que alivio!) y empezamos a conversar.
Yo solo contaba los minutos para llegar a casa, echarme en la cama y entregarme al sueño que mi cuerpo tanto ansiaba. Los codazos y sobresaltos ya no me afectaban, porque me encontraba casi anestesiado por el cansancio. Y de pronto…sucedió.
Una mano insolente empezó a violentar mi pie izquierdo con una furia incontenible, como si me lo hubiera querido amputar. Yo, anonadado, quise ver quien era el desdichado autor de tal suceso, y cual poseído, giré mi rostro en 180 grados. Abajo, se encontraba un hombre arrodillado, pelado, velludo y mal vestido.
- ¿Qué te pasa?- le dije, y me respondió- ¡Disculpa choche, es que se me perdió un sol debajo de tu zapato!- Entonces jalé lo que quedaba de mi pie, y el condenado no me lo soltó. Enfurecido ya, apelé a toda mi fuerza futbolística, liberando mi zurda poderosa de sus manos. Pero por la bendita inercia, le di un rodillazo a otro hombre que se encontraba a mi costado.
- ¡Disculpe usted señor, fue sin querer!- le dije enrojecido por la vergüenza, y menos mal que me creyó, porque de lo contrario, posiblemente no hubiera podido contarles lo que les estoy contando.
Un poco más calmado, y menos abochornado, me dispuse a comentar lo sucedido con mi primo, quien no podía entender el por qué de los hechos.- Yo menos- le dije, al fin y al cabo, ya nada peor podía pasarme… ¡Quería a mi mami!
De pronto, una mano tocó mi hombro derecho. Yo reaccioné petrificado.- ¡Dios mío! ¿Y ahora que?- Pero, al ver quien era, pude entender el significado de la belleza, pude ver que las cosas pasan por algo, y que no todo estaba perdido. Era ella, linda, de hermosos labios, y tierna mirada. Por unos segundos quedé estupefacto sin poder decir una palabra. No la conocía, pero, la sentía más mía que nunca.
- ¡Disculpa!- me dijo en voz baja- Te acaban de robar el celular- Yo no podía creerlo, pero cuando busqué en mi bolsillo, efectivamente, no se encontraba. Entonces la miré sorprendido, sin saber que hacer. Ella señaló al autor del robo, quien se encontraba en camino a la salida. Yo, en un arranque de furia, y a empujones me dirigí a la puerta, y la cerré de golpe, no sin antes explicarle al cobrador los hechos.
El vehículo se detuvo, y dije en voz alta a todos los pasajeros- ¡Disculpen las molestias pero, me acaban de robar el celular!- Para mi sorpresa, la gente reaccionó a mi favor, gritando en coro y en Do mayor:- ¡Devuélvanle el celular! ¡Devuélvanle el celular!- En esos instantes amé aún más al Perú, y sobre todo a su gente, a su linda gente.
Ella, más bella que nunca, lo volvió a señalar. En el acto, fui hacia él, le miré a los ojos y le dije: -¡O me devuelves el celular!… ¡O me devuelves el celular!- Mi primo, (de 1.85 metros de altura), lo cogió del cuello amenazándolo con el puño derecho. El malhechor solo atinó a decir:- ¡Ya no lo tengo! ¡Juro que ya no lo tengo!- La gente estaba enardecida, a tal punto que, ¡Iban a linchar al criminal!
- ¡Quien lo tiene!- le pregunté molesto, y antes de que me responda, apareció en escena mi amigo Efraín, quien dijo:- ¡Beto, tu celular está en el piso!- De pronto, todas las miradas se dirigieron hacia el lugar señalado y, allí estaba, cerca de los pies de una señora, quien en un descuido, se levantó, y salió apresurada con dos hombres: El ladrón, y por si fuera poco, el que en un inicio me había secuestrado el pie izquierdo.
Fue entonces cuando entendí todo el teatro que estos señores habían tramado.- ¡Vaya que son ingeniosos!- Pensé- ¡Esto no se me hubiera ocurrido!...Mientras uno me distrajo la atención, el otro me sustrajo el celular, y la otra lo guardó.
Luego de lo sucedido, escuché a alguien decir:-¡Tanto por ese huaco! ¡Mejor te lo hubieran robado!- La gente se empezó a reír, y yo, tomándolo por el lado amable, dije en tono de broma:- Es que… ¡Mi mamá me lo compró!
Todos estos hechos hubieran sido dignos de olvidar, de no ser porque, en aquella ocasión, conocí a quien es el amor de mi vida: La chica linda, de hermosos labios y tierna mirada; es decir…en coro, y en Do mayor… ¡Mi Enamorada!
De todo esto pude aprender algo muy importante: ¡No hay mal que por bien no venga!

Saludos cordiales.
De su servidor: Luis Alberto Cueva Ocampo
E-mail: albertcueva@hotmail.com


miércoles, 27 de junio de 2007

Un poco sobre el hombre y su complejidad




Allá van los soldados desconocidos que el destino ha designado como carne de cañón, a defender lugares ajenos y lejanos a su tierra natal pero con objetivos comunes: cuidar la soberanía nacional y de paso, sobrevivir.
Frugalidad de la vida el tener que arriesgar el propio pellejo para asegurar el que será el futuro de los que mas aman. ¿Es acaso esta historia una mas de tantas que contar? Por supuesto que no, y es que la vida es un escollo para unos, y una fortuna para otros.
Si la patria representa tanto para todos: ¿Cuantos de nosotros estamos dispuestos a dar la vida por ella? La respuesta es: Muy pocos. Entonces concluimos: Patria es “amar lo nuestro” mas no “amar lo ajeno”. Sin embargo algunos son obligados a “amar lo ajeno”, enviados a esos lugares donde la muerte asecha en cada esquina, donde las balas y bombas destruyen a diestra y siniestra sin discernir pecadores o virtuosos, entonces: ¿De que son culpables estos hijos de Dios? La respuesta es simple: Del sistema. Ese conjunto de normas y reglas que el hombre ha inventado para el hombre pero que arremeten en contra de él, la ley del más fuerte o acaso del que más tiene. Las víctimas son por supuesto los que menos tienen y que en nombre de otros mueren.
Cientos de hombres son enviados a defender tierras que ni en sus sueños podrán disfrutar, en nombre de la soberanía nacional que sus superiores tanto profesan y ¿a cambio de que? Migajas y promesas sin sentido, bagatelas y desperdicios que no sirven de nada en esta vida de perros y gatos en que vivimos. Pertenecemos a la raza humana pero somos tan conflictivos que de animales irracionales tenemos mucho, y es que a veces hay mucho que aprender de los animales incapaces de cometer las barbaridades que solo nosotros cometemos. Si Dios estuviera un poco más sintonizado con nosotros nos hubiera ya fulminado, como lo hizo con Sodoma y Gomorra en épocas en que la violencia era la misma, pero sin armas de destrucción masiva ni la tecnología que ahora el hombre utiliza para autodestruirse.
¿De que sirve tanta inteligencia?, ¿para que tantos descubrimientos?, si a la par somos la causa del peor de los males que ha tenido el hombre, por el que cederá su trono y omnipotencia, su fuerza y sabiduría, todas cubiertas casi imperceptiblemente por el manto de la estupidez, más el deseo exagerado de conseguir lo ilimitado sin importar los medios. El peor mal del hombre es pues el hombre mismo, traicionado por su propia naturaleza, cruel debilidad que los Dioses nos han impuesto a cambio de tanta belleza (El mundo que nos rodea).
Esa ambición que tanto mal nos hace, es y será nuestra peor perdición, esa maldición que esta escrita en los libros de la historia universal cuyos argumentos expresan la total decadencia de la sociedad abrumada de tanta hipocresía y devastada por la inmoralidad, son todos estos anti valores hijos predilectos del hombre y su complejidad.
Ahora bien, tenemos también cosas buenas que contar, por supuesto que sí. Y es que el hombre también ama de verdad, con una pasión que sobrepasa las fronteras de la lógica y la razón, un amor que es capaz de curar lo incurable, de vencer el odio con el perdón, de acabar con las guerras y a veces causarlas, pero al fin, somos una combinación imperfecta pero perfectible, digna de mejorar en todo sentido, y si tenemos alguna virtud, esa es la perseverancia. Voluntad a prueba de balas que nos lleva a hacer las cosas más increíbles e inimaginables, nunca antes vistas. Somos pues pioneros hasta el hartazgo y maestros en superación, líderes en la perfección e incansables buscadores de la verdad, que aunque nos duela, nos hace más fuertes, más humanos, al fin más hombres.
El hombre es la causa de sus consecuencias, el motivo de sus hechos y la razón de sus circunstancias, el cielo y la tierra se rinden ante sus deseos y conquistas los cuales sobrepasan sus límites hasta llegar a lugares que ni la imaginación puede. Es por eso que el futuro depende de él tanto como el pasado es la causa de él, somos pues los buscadores de lo que los filósofos dirían: “La gran verdad”, ese algo que tanto deseamos y que a veces tanto mal nos hace.
Pero al fin y al cavo que sería de la vida si todo fuera como lo planeamos: aburrida, insípida, sin color ni textura. No valdría la pena vivirla porque nos quedaríamos dormidos durante la escena, y como en ella no hay cortes comerciales estaríamos condenados a una eterna modorra, y eso, no es vida.
El hombre es simplemente complejo, no sabe lo que quiere pero igual lo quiere, no sabe lo que busca pero es capaz de levantar hasta la última piedra para encontrar ese no se que, lo buscará no se donde, y seguirá así hasta no se cuando.
Sigamos pues buscando lo que como hombres deseamos, sin dejar de lado el amor al prójimo, porque cuanto más amamos, más somos amados, y es eso, creo yo, en esencia, lo que nos convierte en seres humanos, lo que nos da esperanza para el futuro y sobre todo nos hace dignos de vivir la vida.


lunes, 28 de mayo de 2007

Lo que alguna vez fue


Plegarias a un amor que ya no está


Lamento haber sido tan indiferente contigo cuando más necesitabas de mí. Lamento hacerte sufrir y mostrarme tan frío, tan distante, guardándome aquel abrazo, aquella caricia, aquellas palabras de aliento que este maldito orgullo me impidió expresar.
Lamento que te fueras así, tan enojada y dolida, porque no te supe comprender cuando debí hacerlo. No eres perfecta, lo sé, pero eres mejor que yo en muchos aspectos, además de bella, tienes todo lo que un hombre desea de una mujer, y más todavía, mucho más.
Lamento decepcionarte con mis estúpidas manías. A veces soy tonto, y otras veces también, sobre todo cuando digo cosas que te hieren el corazón, después de todo lo que te tocó vivir, solo un reverendo imbécil hace lo que yo hice…perdón.
Lamento no darte el tiempo suficiente para estar contigo. El trabajo y la rutina me están matando. Si pudiera cambiaría todo para verte, escucharte, quererte. Porque cada segundo del día pienso solamente en ti, pero con eso no basta, lo se, me haces mucha falta.
Es una agonía no saber de ti, y me asusta la idea de no volverte a ver. Estoy muriendo poco a poco por dentro, y tú tan lejos. No se que hacer, te extraño tanto, y te quiero con mayor intensidad, como nunca lo he hecho en mi vida.
Siento una opresión en el pecho, que me duele demasiado, y ya no puedo más. Tengo que verte, estar pendiente de lo que haces, lo que piensas, lo que dices. El no saberlo me aterra. Disculpa si parezco un tonto, pero este tonto depende mucho de ti. Estoy en tus manos, y tú en mi corazón.
Hasta me parece sentir vibrar mi celular, que me estás llamando; pero se me parte el alma cuando veo que solo es mi perversa imaginación la que juega conmigo, a veces es muy cruel, porque en ella te veo llorando, y yo aquí sin poder hacer más nada que desesperarme.
Erika, te quiero mucho, y no puedo evitarlo. Te lo he dicho tantas veces, y te lo seguiré diciendo hasta que se me apague la vos, o te canses de mí. Me da pánico de solo pensarlo. ¿Recuerdas cuando me preguntaste si es posible que te llegue a amar? Ahora que estás tan lejos lo tengo claro: “Es imposible amar como yo te estoy amando”.
Erika, has cambiado mi vida completamente, y te doy las gracias. Se que no volveremos a estar juntos, mas donde quiera que estés te pido sólo una cosa: ¡Por favor, sé feliz!
Ah!, y una cosa más: “Feliz día de San Valentín”


lunes, 30 de abril de 2007

¿Que quieres de la vida?

¿Cual es tu pasión?

Cuantas veces hemos escuchado a la gran mayoría de personas decir: ¡No sueñes! ¡Soñar es de tontos! ¡Pon los pies sobre la tierra y has lo que debes! Nos increpan todo esto para, según ellos, quitarnos la venda de los ojos y de paso: “Hacernos madurar”.
Por ejemplo: Terminas el colegio y es menester tuyo escoger la carrera profesional que vas a estudiar. ¡Que dilema! Porque no cuentas con los elementos suficientes para elegir; sin embargo, te dan opciones de las cuales solo una es la ideal. ¿Y que hacer? Si eres solo un adolescente, un párvulo inocente que está a punto de llorar. Todos los ojos se fijan en ti, ya que de tu decisión depende tu futuro, el de tu familia y, por si fuera poco, el de tu nación ¡Válgame Dios!
El promedio de tus notas muchas veces determina la carrera a seguir. Si fuiste excelente, estudiarás medicina; si fuiste muy bueno, estudiarás ingeniería; si fuiste bueno, estudiarás…; y si fuiste malo, ¡Ya para que!
También se toma en cuenta tu inclinación hacia determinada materia. Las ciencias o las letras, dos ramas distintas en las que se suele dividir arbitrariamente tu vocación. Todo el potencial humano que posees es cercenado por estas dos sendas a seguir. “Es como elegir entre el bien y el mal, sin tener idea de cual es cual”.
Los jóvenes, en consecuencia, se sienten confundidos, asustados y limitados en su proceder. Yo me pregunto ahora: ¿Qué hubiera pasado si Pelé (El Rey del fútbol), quien nació en la pobreza (donde para olvidar el hambre que sentía, jugaba con el balón día y noche); hubiera nacido en cuna de oro, con padres adinerados y dispuestos a invertir una fortuna en su formación profesional? ¿Se imaginan a Pelé estudiando medicina? ¡El doctor mais grande do mundo!... Como sea, sin duda alguna, la historia del fútbol mundial sería totalmente distinta.
Por eso amigos y amigas, si quieren alcanzar sus sueños es fundamental saber cuales son, ¿Y como saberlo? Pues bien, todo ser humano, sin límite de edad, tiene una vocación o talento que lo diferencia de los demás, ese algo que lo apasiona al máximo cuando lo practica, y lo lleva a la plenitud de la vida, a la cumbre de lo inimaginable, donde solo llegan los valientes que siguen los designios del corazón. ¿Sintieron ese algo alguna vez? Si es así, ¡Luchen por ello sin dar marcha atrás! ¡No se arrepentirán!, y si aún no lo sienten, busquen entonces con perseverancia ese talento, esa pasión, ese fuego en su interior, donde la mecha se encuentra latente, esperando ser prendida por ustedes.
Por último, cuando lo sientan, tengan el coraje suficiente para defender sus sueños contra todo y contra todos, ya que habrán muchos detractores tras ustedes (tirándoles barro); tengan la férrea voluntad de llevarlos a cabo hasta el final y más allá si es necesario, ya que obstáculos no faltarán (lo que hace la vida tan interesante); mas cuando lleguen a la cima, sean agradecidos y ejerzan esa noble humildad (valor inapreciable) que les permitirá querer y ser queridos por los demás, y después… ¡A volar, que nadie nos detendrá!
A continuación un poema escrito por sus servidor, de todo corazón para ustedes.

El Yo Triunfador

Si sientes que caes al abismo
y crees no poder salir,
escucha la voz del optimismo
y encuentra tu razón para vivir.
Despierta ya del sueño tan profundo
y vive con pasión por tus deseos,
quiere cual filántropo al mundo
y ama cual poeta a sus versos.
No cedas ante el reto de la vida,
levanta la mirada hacia tus metas,
resiste con honor y valentía,
y alcanza sin dudarlo las estrellas.
Llora si es preciso y descuida,
siempre encontrarás un consuelo,
sabes que después de la lluvia,
suelen despejarse los cielos.
Guarda la esperanza que tengas,
cuando la verdad se anteponga,
que si todavía no llegas,
luego ya verás que lo logras.

viernes, 27 de abril de 2007

"MALDITA CONFUSION"


“Los hechos presentados a continuación son ficticios. Cualquier similitud con hechos o personas de la vida real, es totalmente involuntaria.”

Había culminado una reunión donde las cervezas fueron la atracción principal de todos los concurrentes, ya que las chicas eran una pesadilla viviente. Me dispuse a marchar cuando recordé de repente el número telefónico de una amiga cariñosa, quien en anterior ocasión, me dio posada en su humilde ceno hogareño, y como sentí deseos ardientes de verla para conversar físicamente… la llamé.
Eran alrededor de las 11:30 de la noche, cuando a la quinta timbrada me contestó algo somnolienta. Ella notó al instante el tono sinuoso de mi voz causado por las torrenciales cantidades de cerveza que ingerí aquella noche.
- Hola Pilar- le dije -Disculpa si te he despertado. Es que perdí la llave de mi casa y como todos duermen profundamente, es imposible ingresar. Dormiría en el jardín pero, no quiero amanecer regado… ¿Me darías posada?- Después de pensarlo por 20 segundos, me dijo que si, pero con la condición de que me vaya temprano sin levantar polvo…es decir, sin hacer ruido alguno. Llegue puntual a la cita secreta.
Ella tiene una casa con rejas negras y arbustos que rodean todo el techo, de modo que hacen difícil o imposible perpetrar una huída del lugar en caso de contingencias. Sin embargo, yo tenía todo fríamente calculado ya que conocía esa casa como la palma de mi mano.
-Hola otra ves- le dije -¿como has estado?- en tono meloso y con una mirada penetrante que la desnudó por completo. Ella percibió rápidamente mis burdas intensiones. Pilar me miró sonriente, y en mi estado deplorable quise dar un par de pasos hasta llegar a sus labios para ofrecerle un beso apasionado, pero como en el trayecto me tropecé, terminé besándole los pies (apasionadamente).
-¿Para eso tomas?- me dijo, -¡Tu nunca vas a cambiar!- y en el fulgor de la caída pude tocar su cuerpo angelical, ¡Dios mío! ¡Que cuerpo! Supe entonces que esa noche sería apoteósica y que contaba con ella para eso.
Luego del beso, me hizo entrar a su casa tomándome de la mano. Para mi mala suerte, su perra se encontraba justo en mi camino, y cuando reaccioné ya le había pisado la cola. Me mordió sin contemplaciones aullando a viva vos, y para salvar mi pierna de ser amputada, le di una patada en el hocico que la hizo aullar aún más. Como comprenderán, casi todos en la casa despertaron. Pilar me llevó a un cuarto vacío y me dijo que espere un momento mientras calmaba a la perra. Escuché una vos, era de su madre.
-¿Quien anda allí?- Preguntó. Yo solo atiné a esconderme bajo la cama mientras Pilar le contestó: -Soy yo madre, es que quería un vaso de agua y pisé sin querer a Chayita. Todo está bien, no te preocupes- Al parecer su madre le creyó y se fue a dormir mientras la perra aullaba de dolor. Para mi suerte el hermano de Pilar seguía durmiendo.
Ya un poco más tranquilo, decidí salir de mi escondite a esperarla. El susto había amainado totalmente mi estado etílico, y sin perder tiempo comencé a desvestirme para que así me encuentre preparado. Me quité el pantalón rápidamente con la agilidad de un contorsionista. Al terminar, me acosté raudo en la cama, en posición de ataque. Fue entonces cuando me vinieron a la memoria las más picantes escenas pornográficas antes vistas en mi pueril juventud, que fueron muchas y de todo calibre.
-“Esta será una noche inolvidable”- me decía, sin pensar en el riesgo que dicha aventura implicaba, ya que me encontraba en la boca del lobo, con el enemigo bajo el mismo techo, respirando del mismo aire y a escasas dos puertas de distancia, con el baño como punto de separación. Tenía que ser cauto y evitar todo escándalo, al fin y al cabo ya estaba allí y no podía dar un paso atrás. Quería satisfacer mis bajos instintos a como de lugar, costara lo que costara.
Los minutos pasaban y ya me estaba desesperando. Había practicado con la almohada todas las posiciones aprendidas de “El Kamasutra”, pero ella no regresaba. Hice a un lado lo que quedaba de la húmeda almohada y me puse de pie, próximo a la puerta. Escuché pasos que se acercaban lentamente. Me senté rápido en la cama mientras que mi corazón se aceleró a mil, y pensé: por fin, valió la pena esperar. Iba a recuperar el tiempo perdido al máximo, sin contemplaciones. La puerta se abrió, luego vi una sombra femenina asomarse con timidez. En ese momento la adrenalina se apoderó de mí, el instinto varonil me impulsó a actuar con velocidad sobre mi víctima, entonces la tomé de la mano empujándola a la cama con furia. Quería ser salvaje, sátiro, sádico, y devorarla por completo. Le dije furibundo: ¡Hoy serás mía! Y poco antes de saltar sobre ella, gritó aterrada: ¡Auxilio! ¡Socorro! Yo me detuve consternado sin saber que hacer pues de la sorpresa se me había ido el aire.
Solo atine a tartamudear sin poder articular una sola palabra. El alma se me había ido del susto y la vos de la impresión. Cuando reaccioné, me di cuenta de mi estupidez, ¡Dios mío!, ¡Esto no podía estar pasando! ¡Ella era…! ¡Ella era su madre!
Alguien encendió la luz de la habitación, y allí estábamos los dos sobre la cama, la señora en camisón y yo en calzoncillo, casi encima de ella.
En la puerta se encontraban Pilar, su hermano, su padre, y por si fuera poco Chayita, en primera fila, que seguía aullando de dolor.

Como entenderán amigos y amigas, me niego a contar detalladamente lo que pasó después, porque me duele de solo recordar. Más les diré que llegué a mi casa en calzoncillos, ¡Aullando de dolor!, muriéndome de frío, con el cuerpo adolorido y la férrea voluntad de dejar la bebida, por lo menos hasta recuperarme del trauma espantoso que me tocó vivir aquella noche, y reconciliarme con Pilar quien está haciendo todo lo posible para evitar que su padre me denuncie por violación premeditada, con el agravante de maltrato canino (me obligaron a reponer la dentadura de Chayita).
Amigos míos, no es mi intención hacer de profeta, mucho menos de filósofo, pero les aconsejo por experiencia propia que, cuando quieran hacer algo, sobre todo si están ebrios, traten de ver muy bien lo que hacen, y sobre todo, con quien lo hacen, para evitarse así los problemas que acarrea una “maldita confusión”.